Las informaciones sobre la existencia de contaminación
radiactiva en las napas subterráneas de la zona de Ezeiza son extremadamente
preocupantes.
El origen de esta información es un peritaje efectuado por el geólogo
Fernando Máximo Díaz sobre el agua subterránea de una
zona próxima al Centro Atómico Ezeiza. Este informe ha sido
profusamente mencionado pero muy poco leído, dado su carácter
técnico. Me gustaría que estos comentarios les ayuden a leerlo
y a formarse sus propias opiniones en un tema tan complejo.
Este peritaje se realiza en el marco de una denuncia pública formulada
hace varios años por la Asociación contra la Contaminación
Ambiental de Esteban Echeverría. La denuncia fue recogida por una
fiscalía y tramita en el juzgado del Dr. Santamaría.
Los análisis de aguas fueron realizados en los laboratorios de la
Autoridad Reguladora Nuclear (ARN), que es el ente que debe controlar la
actividad nuclear en el país.
EL ORIGEN DEL PROBLEMA
Hace unos 20 años, las autoridades del Centro Atómico Ezeiza
presentaron como un gran logro tecnológico un nuevo sistema para deshacerse
de los residuos radiactivos líquidos. Simplemente iban a dejarlos
filtrar en el suelo (en unas llamadas "trincheras de infiltración"),
con el argumento de que las arcillas se encargarían de retener todos
los tóxicos y a las napas subterráneas llegaría solamente
agua limpia.
Dijeron que habían hecho experiencias de laboratorio que les demostraron
que el método era inocuo.
Se trata de un buen ejemplo de soberbia tecnológica, porque quienes
trabajan con sistemas naturales saben que no hay nada más diferente
a un laboratorio que la naturaleza. En un laboratorio todas las variables
están controladas y las ecuaciones pueden tener una forma elegante.
En cambio, en el medio natural siempre aparecen imponderables capaces de
romper cualquier predicción.
Ésa fue precisamente la crítica que hicieron los ambientalistas
al método usado en el Centro Atómico Ezeiza. Que los riesgos
de contaminar las napas eran demasiado grandes y el margen de seguridad era
demasiado pequeño como para que se justificara seguir adelante.
Tal vez el imponderable más fuerte fue el ascenso de las napas de
buena parte del Gran Buenos Aires, incluyendo las que están por debajo
del Centro Atómico. O tal vez las partículas de uranio se comportaron
en el medio natural de un modo diferente de como se habían comportado
en el laboratorio.
Lo cierto es que el uranio, que nunca debió haber salido del Centro
Atómico, apareció en el agua subterránea que la gente
usa para beber, y contaminó una zona muy extensa.
LA CONTAMINACIÓN CON URANIO.
Los mapas presentados por el perito muestran la presencia de uranio en el
agua subterránea. en niveles que no la hacen potable. Más allá
de la radiactividad, que puede provocar casos de cáncer y nacimientos
deformes, el uranio es tóxico en sí mismo y beber agua con
uranio puede afectar gravemente los riñones.
Previsiblemente, hay muy altos niveles de contaminación bajo la fuente
principal, el Centro Atómico Ezeiza, y esa contaminación disminuye
a medida que nos alejamos del Centro Atómico, dispersada por el movimiento
del agua subterránea.
Más allá de la obvia gravedad de la situación, en los
mapas del perito hay otros datos que permiten suponer un riesgo mucho mayor
del que fue presentado en los comentarios periodísticos sobre el tema.
Y es que podemos destacar el carácter irregular del mapa presentado.
Si tuviéramos una sola fuente de contaminación con uranio (las
trincheras de infiltración), el mapa se parecería a los círculos
concéntricos que forma una piedra cuando cae al agua: habría
un círculo de mucha contaminación al centro y círculos
de menos contaminación a medida que nos alejamos de ese centro.
Si embargo, se observan focos de intensa contaminación con uranio,
que no responden a este comportamiento. Es decir, que hay primero una zona
muy contaminada, después otra menos contaminada y más allá
aparece otra donde la napa tiene más cantidad de uranio. Esto puede
significar la existencia de emisiones gaseosas de uranio, que se depositaría
en el suelo e iría infiltrando hacia las napas.
Es decir que en algún momento se dispersaron gases con uranio por
las chimeneas del Centro Atómico Ezeiza. Como la actividad nuclear
sigue siendo secreta y las resoluciones de la Autoridad Reguladora no se
publican, no sabemos si se autorizó una conducta tan irresponsable
como rociar a los vecinos de Ezeiza de partículas radiactivas. Al
respecto, el informe del perito dice que "la descarga de uranio particulado
a la atmósfera de produce en la actualidad como parte del proceso
industrial de CONUAR S.A., constituyendo por lo tanto ésta la fuente
actual que más está contribuyendo a la extensión areal
de la contaminación de uranio del suelo y del agua subterránea".
Les expreso mi desconcierto: ¿es que alguien permite que se arrojen
particulas de uranio al aire en un área poblada? Comprendo -aunque
no justifico- que lo haya autorizado Stalin en los comienzos de la Guerra
Fría cuando necesitaba fabricar bombas atómicas para enfrentar
a los Estados Unidos. Pero a nosotros, ¿qué explicación
patriótica podrán darnos para justificar estas emisiones de
uranio?
Si el uranio que no aparece debajo del Centro Atómico proviene de
emisiones gaseosas, no hay dudas de que alguien lo estuvo y lo está
respirando. Y que más tarde o más temprano vamos a encontrar
uranio en las casas y en los pulmones de los vecinos de Ezeiza.
El campo 5, donde se entierran residuos radiactivos,
está a 60 metros del Barrio Parque La Celia
LA MANIPULACIÓN DE LOS DATOS DE LABORATORIO
Uno de los aspectos más llamativos del informe del perito es que encontró
que se falsificaron los resultados del laboratorio. Dice el perito:
"Las falencias en el cálculo del isótopo U235 consisten
en que los valores informados difieren del resultado matemático que
surge de la estricta aplicación de las fórmulas correspondientes
sobre las variables medidas"
"Ha habido selectividad en estas falencias, pues aún cuando el
proceso de cálculo es el mismo tanto para los tres isótopos
(U234, U235 , U238), como para U total, es significativo que las falencias
se hayan circunscripto exclusivamente al isótopo U235, siendo correctos
los restantes cálculos"
"Las falencias son relevantes, en cuanto las alteraciones resultantes
en las relaciones isotópicas impactan en forma altamente significativa
en los factores de enriquecimiento del uranio presente en las muestras"
"Los factores de enriquecimiento que surgen de los resultados incorrectos
no son erráticos, sino que llevan a la falsa categorización
del uranio presente como "uranio natural", alterando la categorización
que surge de los valores medidos".
"Las falencias detectadas no presentan características de errores
(ni sistemáticos ni aleatorios), sino de modificaciones manuales y
conscientes por parte de los operadores intervinientes, que confieren al
conjunto de las muestras una relación isotópica falsa, en cuanto
difiere de la relación isotópica que surge de las mediciones
y altera significativamente la categorización del tipo de uranio presente
en las muestras" (página 30 del informe).
¿Para demostrar qué cosa se manipularon los datos? La respuesta
está en el informe de la Autoridad Reguladora Nuclear, que dice en
sus conclusiones: "Los resultados de las mediciones realizadas por indicación
del Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional N°
1 de Lomas de Zamora, en el marco de la Causa 5452, considerando tanto los
radioisótopos como la actividad detectada, son compatibles con niveles
de material radiactivo presentes naturalmente en el medio ambiente".
Traduciendo los datos técnicos al lenguaje corriente: el uranio que
encontramos en la naturaleza es uranio 238 en más del 99 por ciento
(y casi nada de U235). Quiere decir que si encontramos una cantidad significativa
de U235, no estamos ante uranio de origen natural sino ante una contaminación.
En otras palabras, que se habrían cambiado los resultados de laboratorio
para poder decir que los únicos materiales radiactivos existentes
en las napas son de origen natural y que el Centro Atómico no es responsable
de nada de lo que se haya encontrado.
El suministro de agua tiene que ser confiable (Francisco
de Goya y Lucientes:
"Las muchachas del cántaro", óleo sobre tela, Madrid,
Museo del Prado, 1791.
LA CONTAMINACIÓN CON NITRATOS.
Un aspecto relevante del informe del perito es que constató la presencia
de un alto nivel de contaminación con nitratos en las napas de toda
la zona.
La primer pregunta que surge es: ¿por qué el perito buscó
nitratos si su tarea era buscar uranio? En principio, los nitratos son un
contaminante frecuente en caso de pozos negros mal mantenidos. Es decir,
suelen provenir de una contaminación por materias fecales.
Y realmente, los mapas de contaminación de aguas muestran una muy
fuerte presencia de nitratos originada en el Centro Atómico Ezeiza.
Sólo que si uno las compara con lo que aparece debajo del Aeropuerto
de Ezeiza, llaman la atención las diferencias: en el Aeropuerto hay
mucha más gente que va al baño de la que hay en el Centro Atómico
y sin embargo, los nitratos del Centro Atómico son mucho más
relevantes que los del Aeropuerto. El agua subterránea llega al Centro
Atómico casi limpia: entra con 10 miligramos de nitratos por litro
y sale con 100 miligramos por litro. En cambio, el agua subterránea
llega al Aeropuerto bastante contaminada y allí varía entre
los 60 y los 80 miligramos por litro (ver los mapas del perito Díaz).
¿Qué quiere decir esto? Que los baños no alcanzan para
explicar esa enorme contaminación con nitratos. Allí hay mucho
más que materia fecal.
Efectivamente, el perito encontró que "hay constancia documental
de la descarga por infiltración de residuos líquidos de alta
acidez, corrosividad y elevado contenido de nitrógeno en el Centro
Atómico Ezeiza". ¿Lo tengo que decir con todas las letras?
Esto significa que han arrojado ácido nítrico en grandes cantidades
en las napas de agua subterránea. ¿A qué llamamos grandes
cantidades? Un sólo ejemplo: en 1969-70, el perito documenta que se
arrojaron más de 1.000 litros de "soluciones nítricas".
¿SOLAMENTE AGUA SUBTERRÁNEA?
Esta situación va mucho más allá de la que aparece por
la contaminación del agua subterránea. Lo que ocurre en Ezeiza
pone en cuestión no sólo al Centro Atómico Ezeiza sino
a la gestión nuclear en su conjunto.
Porque todo lo que se hace en Ezeiza está minuciosamente controlado
por la Autoridad Regulatoria Nuclear, cuya función es, precisamente,
que no ocurra lo que está sucediendo. Del mismo modo que la función
de los inspectores municipales es verificar que las puertas de las discotecas
se puedan abrir ante una emergencia.
Si puede ocurrir una contaminación de esta magnitud, si el Centro
Atómico Ezeiza puede tirar a la napa durante 20 años uranio
y ácido nítrico, y uranio a la atmósfera sin que la
Autoridad Regulatoria se dé por enterada, es que el sistema de control
funciona realmente mal.
Nos debemos una profunda discusión sobre cómo va a realizarse
el control de la actividad nuclear en el futuro.
Y es claro que las principales víctimas de un control deficiente son
los propios trabajadores nucleares. Hemos escuchado en muchas reuniones que
los profesionales del Centro Atómico nos decían: "Ese
agua la tomamos nosotros y se la damos a nuestros hijos en la guardería".
Se estaban refiriendo a la misma agua que ahora sabemos que no es potable.
La Autoridad Reguladora Nuclear, ¿lo sabía y lo ocultó,
dejando que su personal y sus hijos tomaran agua que no es potable? ¿O
no se molestó en averiguarlo, dejando de cumplir con su función?
Un gran abrazo a todos.
Antonio Elio Brailovsky
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